América Latina encabeza la lista mundial de pérdida de bosques tropicales

La plataforma internacional, Global Forest Watch (GFW), reveló recientemente en su informe, que el planeta perdió en el 2024 más de 6,7 millones de hectáreas de áreas selváticas, casi el doble de lo registrado en 2023.

El 71% de dicha pérdida se concentró en la Amazonía, siendo Brasil, Bolivia, Colombia y Perú los que lideran la lista.

La principal causa de la pérdida de las selvas fueron los incendios forestales, producto de las prácticas de rozo y quema con fines agrícolas y ganaderos, que, por el año seco que fue el 2024, se expandieron sin control, entre otros factores.

«Este nivel de pérdida de bosques no se parece a nada que hayamos visto en más de 20 años», afirmó Elizabeth Goldman, codirectora del Global Forest Watch, en un comunicado.

PÉRDIDA DE BOSQUES EN PERÚ

Según GFW, solo en el 2024, el Perú perdió más de 189 mil hectáreas de bosques, acumulando ya 2.81 millones de hectáreas de bosque primario húmedo pérdidas en lo que va del siglo.

En Perú, la temporada alta de incendios generalmente comienza en julio y dura alrededor de 14 semanas. Hubo 5 050 alertas de incendio notificadas entre 20 de mayo de 2024 y 19 de mayo de 2025, tomando en cuenta únicamente las alertas de alta confianza. Esto es alto en comparación con años anteriores desde 2012. Otro dato importante es que hasta el momento (mayo 2025) se han reportado 142 alertas de incendio.

Una de las regiones que más incrementó es Madre de Dios, que perdió en el 2024 más de 42 mil hectáreas de bosques primarios, el doble de la cantidad de 2023.

En acumulación de años del 2001 y 2024, el departamento de Loreto tuvo la mayor pérdida de cobertura arbórea con 948 mil hectáreas, seguido de Ucayali con 846 mil y San Martín con 766 mil.

LA IMPORTANCIA DE LOS BOSQUES

Las selvas tropicales son algunos de los ecosistemas más importantes del planeta, pues son fundamentales para la provisión de agua y la biodiversidad y recursos naturales (madera, castaña, caucho, plantas medicinales, ecoturismo) y además son el hogar de culturas indígenas muy ricas, como los shipibo, asháninkas, awajún, entre otras.

Su quema emite millones de toneladas de carbono que están almacenados acentuando el problema del cambio climático. Además, los incendios deterioran la calidad del aire y ponen en riesgo la vida y los medios de subsistencia de millones de personas y otros nuestra fauna y flora silvestre, extendiendo sus efectos negativos sobre la economía, la salud y las comunidades.

Frente a esto, es necesario desarrollar estrategias para ayudar a las familias que viven en los alrededores y dentro de los bosques a aprovechar de manera sostenible los recursos naturales del bosque para que puedan mejorar su economía sin tener que quemar los bosques. Los bonos de carbono son una buena alternativa de ingresos para estas familias y comunidades. Desde el Estado, se podría impulsar la apertura y búsqueda de nuevos y mejores mercados y ayudar a estos actores para producir y vender los bonos de carbono.

Fuente: https://bit.ly/43bF0gG

 

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